Un cuarenta por ciento como mínimo de la población puede poseer cierta inmunidad al COVID 19 porque ya estuvo infectada con otros patógenos que tienen algunas partes del genoma comunes con el nuevo virus y generaron defensas que lo reconocen. En algunos casos, un simple catarro ha podido generar linfocitos T que reconocen al coronavirus y lo atacan inmediatamente. Así lo afirman los investigadores del Instituto de Inmunología de San Diego en un artículo publicado en la revista Cell. Básicamente, las defensas se encienden al reconocer al enemigo, aunque sea un parte pequeñísima de él. Incluso aseveran que entre cuatro y seis personas de cada diez poseen esta protección. Un dato que explica, al menos en parte, los motivos de por qué tantas personas han padecido la enfermedad sin enterarse o la han sufrido con síntomas muy leves. El equipo dirigido por Sette y Crotty se basó en la respuesta que ofrecen los linfocitos T frente al coronavirus, usando herramientas de bioinformática. Estas células T tienen dos vertientes defensivas contra los agentes malignos. Por una parte, las células T auxiliares que se encargan de estimular a las células B y luego las células T asesinas que destruyen las células infectadas. Este dato modificaría sensiblemente los resultados del test serológico que se ha hecho en España y que concluía que sólo el cinco por ciento de la población había pasado la enfermedad y por tanto era potencialmente inmune a la pandemia. Con esta nueva investigación, a dicha cifra habría que añadir la de los que ya han pasado procesos infecciosos con otro tipo de coronavirus y que han generado defensas que pueden ser útiles contra la nueva enfermedad. De esta forma, casi la mitad de la población estaría en condiciones muy favorables para enfrentarse a la pandemia. Sin duda una buena noticia que nos llena de optimismo ahora que estamos reduciendo sensiblemente la cifra de afectados y se está probando una nueva vacuna en humanos con resultados esperanzadores. La concentración de científicos de todas las disciplinas en la lucha contra la pandemia está produciendo un avance científico nunca visto.

Un cuarenta por ciento como mínimo de la población puede poseer cierta inmunidad al COVID 19 porque ya estuvo infectada con otros patógenos que tienen algunas partes del genoma comunes con el nuevo virus y generaron defensas que lo reconocen. En algunos casos, un simple catarro ha podido generar linfocitos T que reconocen al coronavirus y lo atacan inmediatamente. Así lo afirman los investigadores del Instituto de Inmunología de San Diego en un artículo publicado en la revista Cell.

Básicamente, las defensas se encienden al reconocer al enemigo, aunque sea un parte pequeñísima de él. Incluso aseveran que entre cuatro y seis personas de cada diez poseen esta protección. Un dato que explica, al menos en parte, los motivos de por qué tantas personas han padecido la enfermedad sin enterarse o la han sufrido con síntomas muy leves. El equipo dirigido por Sette y Crotty se basó en la respuesta que ofrecen los linfocitos T frente al coronavirus, usando herramientas de bioinformática. Estas células T tienen dos vertientes defensivas contra los agentes malignos. Por una parte, las células T auxiliares que se encargan de estimular a las células B y luego las células T asesinas que destruyen las células infectadas. Este dato modificaría sensiblemente los resultados del test serológico que se ha hecho en España y que concluía que sólo el cinco por ciento de la población había pasado la enfermedad y por tanto era potencialmente inmune a la pandemia. Con esta nueva investigación, a dicha cifra habría que añadir la de los que ya han pasado procesos infecciosos con otro tipo de coronavirus y que han generado defensas que pueden ser útiles contra la nueva enfermedad. De esta forma, casi la mitad de la población estaría en condiciones muy favorables para enfrentarse a la pandemia. Sin duda una buena noticia que nos llena de optimismo ahora que estamos reduciendo sensiblemente la cifra de afectados y se está probando una nueva vacuna en humanos con resultados esperanzadores. La concentración de científicos de todas las disciplinas en la lucha contra la pandemia está produciendo un avance científico nunca visto.